3 razones para no ser tacaño

Todos trabajamos a cambio de una remuneración con la que podemos comprar todo lo necesario para poder vivir, tener comodidades y disfrutar de la vida. Sin embargo, hay un grupo de personas que no piensan de la misma manera y el dinero parece que lo acaparan porque tal vez les sirve para que su cuerpo pueda seguir funcionando.

Mientras que nos conseguimos muchas personas que malgastan su dinero y no saben ahorrar ni para un teléfono móvil, tenemos el extremo opuesto que son los tacaños, que hasta se ganaron un programa en el canal TLC de Discovery – imprumut nevoi personale. Trabajan, trabajan y trabajan y guardan el dinero, no lo gastan para nada. ¡Y yo que pensaba que el dinero era para gastarlo!

El problema comienza cuando no sabemos diferenciar entre ser ahorrativo y ser tacaño. La primera consiste en utilizar y administrar el dinero cuidadosa y sabiamente. Por otro lado, ser tacaño significa que a la persona no le gusta utilizar el dinero de ninguna manera, no es generoso sino egoísta. A veces puede ser una línea muy delgada y si estás muy pendiente de tus gastos y haces esfuerzos para ahorrar el dinero, ¿cómo puedes estar seguro de que no estás siendo tacaño? Una manera muy simple es descubrir cuáles son las razones para no ser tacaño – credit247.ro:

1. Ser tacaño puede llegar a ser caro:

¿Te ha pasado que por querer ahorrarte unos cuantos euros te vas a internet para comprar algo que viste muy barato, digamos una laptop, pero cuando la obtienes no funciona propiamente y además no tiene garantía? Prefieres arriesgarte para ahorrar pero resulta que, de hecho, acabas de perder mucho más dinero comparado con lo que hubieses gastado comprando algo nuevo, en una tienda física, por ejemplo. Así es como ser tacaño es más caro.

2. Ser generoso nos hace sentir bien con nosotros mismos:

La vida no se trata exclusivamente de comprar cosas para nosotros. Es imposible sentirnos pleno cuando no llenamos los espacios de la vida con los rellenos correctos. Uno de ellos es ser generoso o ayudar a otros. El talmud afirma que la felicidad nunca está completa si no hay alguien con quien compartir lo que tenemos y un proverbio dice que mientras más se da, más se recibe. Obviamente, ser generoso no se trata de pagarle todo a nuestros amigos cada vez que salgamos o nos reunamos. Tampoco es darle regalos millonarios cuando cumplen años o hacerles un pr Sin embargo, ¿quién no puede compartir un café, un helado o tan siquiera, un poco de nuestro tiempo con aquel que nos necesita? Si lo vemos de esa manera, hacer feliz a alguien más cuesta muy poquito.

3. Ser tacaño nos hace más pobres:

Y es obvio. Hay gente tan pobre que lo único que tiene es dinero, y el dinero por sí sólo no nos da nada, simplemente es papel. Si no compramos nada con él, no tenemos calidad de vida. Somos pobres porque no podemos disfrutar propiamente de lo que el mundo nos ofrece, unas buenas vacaciones, comida deliciosa, tecnología y una casa confortable. También empobrece el espíritu al no poder compartir nada con nadie.